Aprovechando los últimos días del verano que parece que nunca va a acabar, nos encontramos con este tronco en Guadalmar, que no me explico como ha acabado ahí.

Este «parque natural» se ha convertido en una playa de perros al lado del aeropuerto, un outlet de ropa cara, un Decatlhon y un Leroy Merlin. La gente como puede se construye sus chambaos para protegerse del sol con las cañas del rio, nos bañamos en agua medio contaminada y a mí me resulta lo más parecido que hay en Málaga a una playa de Cádiz. Que no se diga que no soy optimista.